El alcoholismo es una enfermedad que genera la necesidad y el consumo
excesivo de cerveza, vino u otras bebidas alcohólicas, aun cuando la
bebida perjudique a la salud y cause problemas en el hogar, la escuela o
el trabajo.
Cuando los amigos le decían a Roberta que bebía demasiado, ella
siempre respondía que no era lo mismo que si fumase marihuana o
consumiera cocaína. Sólo es cerveza, les decía a sus amigos, algo que
muchos condiscípulos habían probado. Añadió además que sus padres bebían
todas las noches.
Estando con Roberta, su mejor amiga, Mia probó cerveza un viernes
antes de un partido de fútbol y decidió que no quería volver a beberla,
aunque Roberta la presionaba para que lo intentase de nuevo.
Mia se dió cuenta de que su amiga no parecía ser capaz de controlar
el hábito de la bebida, y eso la preocupó. La bebida fue su tema de
conversación durante toda la semana: cómo consiguió que sus amigos
mayores le compraran la cerveza, cómo ella y su novio la escondieron en
el bolso y la colaron al partido y cómo sus padres no se dieron cuenta
de que les había hurtado una de sus cervezas.
Cuando Mia intentó hacer un chiste sobre todo lo que Roberta había
bebido la semana anterior y le preguntó si ése era el motivo por el que
había faltado a su partido de voleibol, Roberta se enfadó.
“¿De qué estás hablando?” le dijo. “Sólo he tomado dos cervezas. ¿Y a quién le importa un estúpido partido?”
Mia sabía que Roberta estaba mintiendo porque la había visto tomar
cuatro cervezas y un trago de una botella de licor de menta. Además,
antes de que Roberta hubiese adoptado el hábito de beber, el voleibol
había sido su deporte favorito. Mia se preguntaba qué le estaba pasando a
su amiga.
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